Su padre fue toda una leyenda con el Manchester United y la selección danesa con una Champions (1999) y una Eurocopa, la de 1992 contra todo pronóstico, como algunos de los grandes hitos alcanzados. Además, fue considerado en la década de los noventa por especialistas y afición como uno de los mejores porteros del mundo. Peter Schmeichel, de portentoso físico y un estilo como cancerbero algo histriónico aunque muy vistoso y eficaz, marcó una época en aquella Premier dominada casi de forma apabullante por el cuadro de Fergusson. Y también lo hizo con el combinado nacional, consiguiendo probablemente su mejor resultado histórico, alzándose con el torneo continental de selecciones de 1992 al que había acudido en el lugar de Yugoslavia y en el que se acabó imponiendo de forma absolutamente inesperada.
Su hijo, Kasper, por lo tanto, de querer seguir los pasos de su padre, lo tenía complicado pero por lo visto hasta la fecha tampoco le ha ido mucho a la zaga, con una trayectoria en general más que notable. Tiene ya 35 años y acumula más de un centenar de encuentros con la selección, muy cerca de su padre. De llegar al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá de 2026 casi con toda seguridad llegará a los 121 de su progenitor y habrá que ver qué pasa con el centrocampista de problemas cardíacos Erickssen, que es el que acumula más encuentros con un total por encima de los 130. A nivel, por lo tanto, de partidos disputados las estadísticas en este capítulo no distan tanto y a nivel de resultados, siendo Dinamarca en general un combinado competitivo pero nunca candidato a lo más alto, podría haber casi empate entre ambos. Los dos, además, han portado también el brazalete.
En el otro apartado, el de clubes, la diferencia puede que sí sea más acentuada con un Peter Schmeichel como habitual de los partidos de mayor exigencia en Europa y un Manchester United candidato a todo y un Kasper que ha desarrollado su carrera de forma mayoritaria también en la Premier pero en equipos de nivel medio y parte baja; aunque con una llamativa y muy meritoria salvedad: el título logrado por el Leicester de Rainieri en la temporada 15/16 frente a todos los ‘goliats’ del campeonato que se vieron sobrepasados por un equipo que aquel año compitió de forma superlativa.
Kasper, si no vamos muy equivocados, dio sus primeros pasos a nivel profesional desde la cantera del Manchester City, con varias cesiones y donde no acabó por afianzarse en la primera plantilla, ya entonces con el aterrizaje de los ‘petrodólares’ procedentes de la península arábiga y con aspiraciones a las cotas más altas en este deporte. Su formación, en cualquier caso y con toda lógica, se desarrolló con los ‘citizens’, club en el que su padre había acabado su carrera antes de colgar los guantes (un ‘City’ que por aquel entonces estaba a caballo entre la Premier y la First Division y que todavía estaba algo lejos de convertirse en el ‘transaltlántico’ futbolístico que es desde hoy en día).
En la actualidad, Kasper milita en el Celtic de Glasgow donde ha dejado muestras de su calidad en encuentros como, por ejemplo, la eliminatoria de Champions frente al Bayern de Múnich, que pusieron contra las cuerdas e hicieron sufrir hasta los últimos instantes de los 180 minutos de confrontación. Antes había pasado de forma algo gris por equipos como Niza, en Francia, y Anderlecht, en Bélgica, donde no cuajó al nivel que sí lo había hecho en Inglaterra.
Kasper, también por lo tanto buen cancerbero, equilibrado, ha logrado resultados de gran exigencia y que no están al alcance de demasiados, con una trayectoria hasta la fecha remarcable aunque puede que no al nivel del padre, pero de la que sin duda se puede estar estar mucho más que orgulloso. //

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