Fue una noticia que pasó algo o bastante desapercibida entre los grandes medios generalistas de estos últimos días (finales de 2023), pero la retirada de Diego López supone el adiós del que podría estar consierado como uno de los mejores cinco guardametas españoles de los últimos quince años, con una trayectoria más que notable y una parte final, tras un paso algo decepcionante por el Rayo Vallecano, que posiblemente no esté a la altura del conjunto de toda su carrera donde el macedonio Dimitrievki le ganó la partida entre los habituales para Iraola.
Pasó dos veces por el Real Madrid, Villarreal, Sevilla, Milán AC, Espanyol y el ya citado Rayo Vallecano, el último de los clubes donde estuvo. La parte más brillante la vivió con el ‘submarino amarillo’ tras salir del Madrid, donde no disponía de minutos a la sombra de Casillas; y demostró en el equipo castellonense lo que ya se había podido ver en el filial blanco y, puntualmente, en algunos encuentros con el primer equipo. Su gran rendimiento le llevó incluso a ir convocado con la selección absoluta. Tras un descenso a Segunda fichó por el Sevilla, donde estuvo poco y no acabó de cuajar, para volver al Madrid, por lesión de Casillas, en el mercado de invierno y disputarle al de Móstoles la titularidad vajo las órdenes del controvertido y muy competitivo Mourinho. Esa etapa, junto a la del Villarreal, son, casi con toda seguridad, las más brillantes de su dilatada carrera de casi un par de décadas al más alto nivel y durante las cuáles se consagró como un excepcional guardameta.
De allí y ya con el ambiente algo enrarecido se fue a Milán, para algunas temporadas más tarde volver a la liga española, esta vez a la filas del Espanyol, donde ya en la parte final de su carrera ofreció un rendimiento más que notable. Estuvo siempre en el once, incluso a la ya destacada -e inusal, por infrecuente- edad de 40 años. También fue capitán y uno de sus mejores jugadores durante varias temporadas situándose como uno de los mejores porteros españoles, pese incluso al bajo rendimiento algunos de esos años del club y que no respondía a las inversiones ni expectativas iniciales.

Anunció hace pocos días su retirada, a los 42 años y en esos momentos sin equipo. Con él, se va un fantástico guardameta, ágil, fino, cerebral, de gran estatura. Un portero muy completo, que sabía leer muy bien las jugadas y sobre el cuál se había especulado el verano pasado sobre un posible fichaje por un equipo gallego, volviendo a su tierra natal y poniendo un broche bonito y casi romántico a un trayectoria que le llevó a jugar al lado de extraordinarios futbolistas y saltar al césped de algunos de los estadios más emblemáticos de Europa. Será interesante ver cuáles pueden ser a partir de ahora sus pasos y si decide o no en esta nueva fase de su vida seguir o no ligado al mundo del fútbol. Experiencia y conocimientos le sobran: grandes activos que podrían ser de gran ayuda para muchos otros.

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