(T) Unai Simón, consolidado en la selección, mira de tú a tú a los mejores

Parece que haya pasado mucho tiempo desde que Luís Enrique revolucionara la seleción española para aquella sorprendente Eurocopa de 2021, con un combinado muy hecho a imagen y semejanza del técnico -un equipo de autor- y que en su primer gran torneo internacional tuvo un desempeño más que notable, alcanzando las semifinales frente a Italia (a la postre campeona europea ante Inglaterra). Después, cierto, también llegó la decepción en el Mundial de Qatar’22, donde se quedó lejos de los objetivos y que desembocó en un sorprendente desenlace con la salida del técnico asturiano (que se fue para triunfar en el PSG). Al frente de la española quedó Luís de la Fuente, de recorrido brillante en este tiempo -Eurocopa y Liga de Naciones mediante-.

La ‘revolución’, en cualquier caso, afectó a todo el conjunto y también a la portería. Con Casillas, por entonces, ya en la parte final de su carrera y discutida su titularidad, sobre todo tras el terrible batacazo del Mundial de Brasil’14 donde España estuvo muy lejos de lo esperado, todo parecía indicar que sería el turno de David de Gea, para hacerse con el puesto bajo palos e iniciar una etapa como la vivida por otros guardametas muy recientes como el propio Casillas o Zubizarreta algunos años antes. El varapalo y las actuaciones discutibles en el Mundial de Rusia’18 generaron dudas y se abrió también el debate sobre quién debía ser el inquilino de la meta española.

Luís Enrique: «Me va la marcha»

Luís Enrique, a quien como recuerda le «va la marcha», se lanzó a la piscina apostando por un guardameta sin demasiada experiencia por entonces al máximo nivel y lejos de los grandes focos que alumbran las principales competiciones internacionales de clubes: léase, sobre todo, Champions o en su defecto Europa League. (El panorama en este aspecto a posteriori algo ha cambiado).

La papeleta, por lo tanto, recayó sobre un debutante, Unai Simón, cancerbero del Athletic de Bilbao, tras las salidas de Arrizabalaga al Chelsea (segundo fichaje de un portero más caro de la historia, tras el del brasieño Alisson por el Liverpool) y de Álex Remiro, que tras su cesión al Huesca tenía un precontrato con la Real Sociedad (club en el que milita desde hace varias temporadas y ofreciendo un gran rendimiento).

Así las cosas, Simón fue el elegido por el asturiano con unas actuaciones algo irregulares en aquella Eurocopa, donde realizó algún error de bulto pero de los que supo rehacerse, demostrando carácter y personalidad y acabando el torneo con una nota muy digna. Su temple y buen juego de pies puede que fueran dos de sus grandes cartas de presentación o algunos de los principales argumentos para la elección del por entonces seleccionador.

Fue, en cualquier caso, arriesgado pero en general puede decirse que salió bastante bien. Para Qatar las dudas estaban bastante disipadas aunque existían quienes reclamaban una oportunidad para el meta del Manchester United, que con su club estaba a gran nivel y era el titular de uno de los equipos (aunque en horas bajas) más potente por músculo deportivo y financiero de Europa.

Simón, sea como fuere, a estas alturas genera ya bastante consenso e incluso ha dado lugar para la rumorología que lo ha situado en varios mercados de fichajes -aunque con muchas y serias dudas- lejos de San Mamés. Cierto es que con la irrupción de Joan García han vuelto las especulaciones sobre quién debe ser ‘el número 1’ de España y que De la Fuente tiene difícil papeleta sobre la mesa. Para Unai, sabedores de la mística y significado particular del Athletic, puede que su futuro no se dibuje en lo que a clubes se refiere muy lejos del País Vasco. // (E)