El meta germano dio a conocer en sus primeras temporadas en el Barça los que para él por entonces eran los cinco mejores porteros del mundo. Sorprende que no hubiera ninguno de la Liga española, considerada en principio por muchos expertos como la mejor del mundo y cuyos resultados a nivel de clubes, de algún modo, lo corroboran sobre todo con un gran dominio de Madrid y Barcelona en la Champions en lo que va de siglo XXI.
Lo dicho, en la lista de Marc André Ter Stegen, no había ningún guardameta que militara en la Primera española. Por contra, entre sus elegidos, sorprendían algunos nombres. El primero era el de Ederson, el portero del Manchester City, brasileño, ex del Benfica, muy bueno en el juego con los pies pero en aquellos momentos todavía con cosas por demostrar para formar parte de ese grupo tan exclusivo y exigente. En un partido transmitido, un comentarista en alusión al fantástico toque de balón del meta del City, recordaba que en categorías inferiores – en el filial del Benfica- había llegado a ser alineado como centrocampista.
Otro de los elegidos por el meta del Barça era compatriota de este primero: Alisson Becker. El portero en aquellas fechas todavía de la Roma, suplente la campaña anterior del meta polaco Szczesny, era una de las grandes sensaciones de Europa. Titular habitual de la canarinha, era y es un guardameta muy completo, de buena estatura, templanza, reflejos, ágil (aunque no es su punto más fuerte), rápido (tampoco al nivel de los mejores del mundo) e inteligente en la lectura del juego. No es extraño que por entonces, Monchi, director deportivo romanista, estuviera preocupado por los cantos de sirena alrededor de su portero.
Buffon era otro de los incluidos en ese listado. El meta italiano, de 40 años, probablemente cercana su retirada (que ya se produjo), ha sido uno de los mejores de este siglo XXI. Es parte de la historia de este deporte y está considerado como uno de los mejores de todos los tiempos. Sus últimas temporadas, en cualquier caso, tras su salida al PSG no fueron las más brillantes del italiano.
Manuel Neuer era otro de los nombres que aparecía en la lista. Lesionado durante buena parte de aquella temporada, su titularidad -precisamente en favor del propio Ter Stegen- con su selección en el Mundial de Rusia estaba en entredicho. A finales de marzo todavía no había jugado con su club, el Bayern de Múnich, aunque sí comenzado a entrenar con sus compañeros. Considerado como el mejor del mundo, el ‘gigante teutón’ era sin duda un coloso de la portería. Dominaba todos los registros del juego y en circunstancias normales podría incluso -y sin muchas discusiones- estar encabezando ese ránking. La pregunta o el interrogante era si por aquel entonces y con las dudas lógicas y normales tras una lesión tan larga debería o no estar en esa lista. Por méritos recientes, discutible. Por trayectoria y calidad, incuestionable.
Y el último nombre de esa lista -que no presentaba ningún orden ni ascendente ni descendente-, correspondía a un meta español. De Gea, el portero aquellas temporadas de la selección absoluta y titular del Manchester United, merecía también estar en ese grupo de los mejores. Sus intervenciones con los reds fueron jornada tras jornada espectaculares y casi milagrosas. Probablemente fuera uno de los más rápidos y ágiles del planeta bajo palos.
También habría sido interesante, de poderse y que no sonara pedante, si el propio Ter Stegen se hubiera o no incluido en esa terna de cinco. Para algunos él era un serio candidato precisamente para estar entre los elegidos. // (O)



Deja un comentario