Pfaff, excéntrico, dominante y gran figura belga de la portería

Portero de las décadas de los setenta y ochenta, Jean Marie Pfaff, belga, nacido en 1953 en la localidad de Lebbeke, de familia numerosa (12 hermanos), humilde (se dice que llegaron a vivir en una caravana) fue una de las grandes figuras de su época. Pelé, como el propio protagonista señaló y le agradeció, llegó a colocarlo entre el centenar de jugadores que marcaron este deporte durante el pasado siglo.

Sus comienzos se sitúan en su país de origen, Bélgica, y en el Beveren donde militó entre 1972 y 1982, consiguiendo ser campeones de Liga y Copa en 1979 y considerado «Mejor jugador belga» de aquella temporada. Toda una proeza frente a clubes con más pedigrí y potencial por entonces como Brujas o Anderlecht. Excéntrico, de gran personalidad, felino, dominante, carismático… no pasaba desapercibido. El Bayern de Múnich, que buscaba cubrir la portería, se hizo con sus servicios durante las siguientes seis temporadas, entre 1982 y 1988, logrando con los bávaros tres ligas, dos Copas de Alemania y una final de Copa de Europa (con derrota) frente al Oporto. Un periodo durante el cual ya era todo un personaje tanto en su país natal como en el escenario del fútbol europeo e internacional. Estaba considerado, sin duda y con todo merecimiento, entre los mejores bajo palos del momento.

Con la selección, con la que había logrado una final de Eurocopa en 1980 fue el número uno casi de forma incuestionable durante buena parte de su carrera. Llegó a sumar más de sesenta partidos con el combinando nacional, con presencia en otra Eurocopa y dos Mundiales. En el de 1986, en México, se recuerda su actuación en semifinales contra la Argentina de Maradona como probablemente el mejor de toda su carrera. De algo más de 1,80 m. físicamente no era especialmente potente pero se hacía notar. De hecho, como él mismo destacaba en entrevistas tras su retirada, mandar y ordenar a sus compañeros era -y es- una de las tareas fundamentales de cualquier portero. Él lo hacía y sin muchas manías: algo que parece hechar en falta en los tiempos que corren.

De colores vivos, vestía en las antípodas de lo que en su momento podría haber representado el que está considerado como el mejor arquero de la historia, el ruso Yashin, que siempre lucía de rigurosos colores oscuros. Genio y figura, Jean Marie Pfaff probó la aventura turca tras la experiencia en la Bundensliga, en las filas del Trabzonspor, donde fue recibido como lo que era: una gran estrella. Estuvo un año, para cerrar el círculo en su club de origen en 1990 con 37 años.

Tras su retirada, se convirtió en habitual comentarista de medios de comunicación, embajador de buena voluntad de la FIFA e, incluso, llegó a protagonizar junto a su familia un reality en los años 2000, «De Pfaffs», que fue todo un fenómeno. Hasta la irrupción de Courtois las dudas sobre el mejor guardameta belga de todos los tiempos estaban entre él y Preud’homme. Sea como fuere, está en esa terna y no le va mucho a la zaga a ninguno. Cuestión de estilos y de gustos, pero fue uno de los más grandes de este deporte.// (T) (F)


Comentarios

Deja un comentario