Ser profesional del fútbol es el sueño de muchos niños que alcanzan muy pocos. Y si a eso le añadimos el ‘extra’ de jugar un Mundial, el club de escogidos por país es todavía más reducido: apenas unos 25 jugadores por combinado nacional. Disputar, por lo tanto, uno solo de esos torneos es ya algo exclusivo, que puede tildarse comprensiblemente como: «Hacer realidad un sueño de infancia». Supone una de esas cosas de color de rosa, que mantiene el idealismo y romanticismo de muchos apasionados de este deporte. Y que sigue despertando pasiones y generando grandes dosis de ilusión por todo el globo.
Hecha, por lo tanto, esta pequeña introducción tener la posibilidad y el derecho -por méritos propios- de estar en cinco de estas citas es algo verdaderamente sensacional: independientemente del lugar donde se haya nacido.
Está claro que en algunos lugares la competencia es mayor que en otros, pero no es precisamente Méjico un país menor en este apartado. Pese a no ser una de las grandes superpotencias del fútbol, casos de Brasil, Argentina, Alemania, Italia, Francia o España por citar algunas, cuenta con muy buenos jugadores y una liga doméstica que podría encuadrarse probablemente entre las 10 de mayor nivel del mundo. Además, exporta regularmente muchos futbolistas; que no es extraño encontrar entre las filas de clubes de máxima exigencia.
Guilleromo Ochoa, nacido en Guadalajara en 1985, es en este contexto un elegido entre los elegidos. En Méjico apenas cuatro jugadores han estado en cinco fases finales de Mundial. Uno, como él, también arquero, Carbajal, lo hizo entre 1950 y 1966. Otros dos, contemporáneos de Ochoa -y uno de ellos, en el Mundial de Qatar, igualando esa mismo cifra-, Guardado, fue también uno de los capitanes, como Ochoa, del combinado. El otro es Rafa Márquez, ya retirado del fútbol y de trayectoria más que remarcable.

Guillermo Ochoa, por cierto, tuvo un debut más que meritorio: fue considerado el mejor jugador de su primer encuentro en Qatar’22 , frente a Polonia, y que acabó en empate a cero. Atajó un penalti a una de las grandes figuras internacionales: el polaco del Barça, Lewandowski. De estilo algo heterodoxo y actualmente militando en el América de su país, pasó por Europa. En España se le pudo ver en las filas del Granada y el Málaga; también en Francia, en el Ajaccio.
Portero de nivel medio-alto, puede que no estuviera a la altura de los mejores cancerberos del momento pero, sin duda, sí podría formar parte de un segundo conjunto internacional de guardametas algo por encima de la media y mirando al notable. En general, era equilibrado en las principales facetas del juego y, con su cabellera rizada y cinta característica, algo particular aunque sin estridencias desmedidas.
El penalti que le paró aquel día a Lewandowski, según dijo, lo consiguió tras haber visionado en las semanas previas una cincuentena de penas máximas lanzadas por el ex del Bayern de Múnich. No hay nada como preparse para que las cosas salgan bien. Cinc Mundiales: un hito muy remarcable que lo colocan en un club exclusivo entre los exclusivos. // (O)


Deja un comentario