Toldo, el éxito de la constancia y la profesionalidad

Su pico lo vivió con Italia en la Eurocopa del año 2000, con un partido de semifinales frente a Holanda con tres penalties parados (incluida la tanda) y que los llevó al subcampeonato, perdiendo en la final frente a Francia. Toldo, sin duda, vio frenada su trayectoria en la selección por el torbellino sin rival que supuso Buffon y que aquel año se perdió el torneo por lesión. Una oportunidad para Francesco Toldo (que acabó su carrera con 28 internacionalidades), todavía aquella temporada en la Fiorentina, que ya estaba no solo entre los mejores de su país -de larga y potente tradición en lo que a porteros se refiere- sino entre los mejores de Europa y del panorama internacional. Una de esas grandes ‘joyas’ de la portería que se había hecho a fuego lento y que por entonces, ya cercana la treintena, estaba en uno de sus mejores momentos.

De 1,96 metros, su estatura le permitía ser muy dominador del área y juego aéreo, que combinado con sus dotes de liderazgo y unas buenas cualidades aunque no extraordinarias bajo palos, lo convertían en un excelente cancerbero, muy del estilo de la época -sobre todo durante los noventa- cuando el dominio con los pies no tenía el valor que después ha tenido y que es clave entre las cualidades de un guardameta -especialmente en la construcción del juego desde atrás-. En la ‘Fiore’ estuvo entre los años 1993 y 2001, consolidándose entre los cinco mejores de la Serie A y un portero muy a tener en cuenta. De hecho, los cantos de sirena sobre su posible salida y el interés de otros clubes era una constante que acabó por producirse con su marcha al Ínter. Con los de Florencia disputó más de 250 encuentros (266), con dos Copas de Italia (1996 y 2001) y una Supercopa de su país (1996).

En Milán, su desempeño tuvo dos etapas muy marcadas: antes y después del desembarco del brasileño Julio César en la temporada 2005/06. Antes, titular incuestionable y, después, progresivamente, con una pérdida abrupta de minutos que lo llevó las últimas campañas a ser un suplente de lujo. Por ejemplo, la Champions de 2010, la vivió desde el banquillo: ese mismo año, con 38 años, fue el de su retirada, que se produjo como el conjunto de esas últimas temporadas de forma muy tranquila y con gran profesionalidad. Se habla de él como veterano ejemplar de rol relevante en el vestuario y dentro del grupo. Con el Ínter, en esa casi década transcurrida, sumó cinco Ligas, tres Copas de Italia, 4 Supercopas de Italia y la ya comentada Copa de Europa. En total, sumados los partidos con la selección, llegó a contabilizar casi 500 encuentros oficiales (494, de los que 200 fueron con el Ínter de Milán).

Cantera del AC Milán

A esa cifra hay que sumar la treintena que llegó a disputar durante sus comienzos como guardameta profesional, con estreno a los 19 años, en las cesiones a Hellas Verona, Trento y Ravenna de finales de los ochenta y comienzos de los 90 procedente de la cantera -con los que no llegó a debutar en el primer equipo- del AC Milán. Natural de Padua, donde nació en diciembre de 1971, no se habla de Toldo como de un portero prodigio que ya despuntara a muy tierna edad sino de un cancerbero que fue asentando sus pasos poco a poco, de forma sólida y en línea ascendente.

Para los que lo vimos jugar, hay que decir que su figura y presencia en el área y bajo palos imponía. Era un ‘gigantón’ suficientemente ágil y rápido para durante muchas temporadas estar considerado entre los mejores del mundo. Con la selección sus cifras son discretas si bien llegó a ir convocado para el Mundial de 2002 y dos Eurocopas (sumando a la del año 2000, la de 2004). Con él y con Buffon como titular, pocos combinados nacionales tenían una dupla de tanta calidad en esa posición del campo: podría decirse sin demasiadas dudas que Italia tuvo durante ese lustro la mejor portería del panorama internacional. Dos guardametas a los que temer y de altísimas prestaciones. // (F) (T)


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