Álvaro Valles, la fuerza de un sueño

Estar en Tercera con casi veinte años y que el filial del Betis con el que tenías contrato no te renueve no es lo más esperanzador para llegar a Primera ni para ser profesional. Era la temporada 17/18 cuando ese cúmulo de circunstancias se dieron. Álvaro Valles (1997, La Rinconada. Sevilla) justo terminaba una cesión en el Gerena de la provincia de Sevilla donde había realizado una buena campaña, con muchos partidos de titular y fruto de la lesión de un compañero que motivó la cesión desde el Betis B, cuando vivió ese sinsabor que para muchas personas habría truncado muchas ilusiones. Una realidad, además, reforzada por las circunstancias del fútbol a esos niveles que obliga de combinarlo con un trabajo por las mañanas y que él realizó en el ámbito logístico.

Las casualidades o mejor dicho el buen desempeño durante esa campaña hizo que un ojeador del UD Las Palmas se fijara en él por su planta y juego con los pies y se lo llevara para el filial, nuevamente en Tercera, en las islas. Allí todo cambió aunque sin ser tampoco sencillo. De hecho, su debut con el primer equipo en Segunda se produce en un encuentro frente al Deportivo en la campaña 19/20 pero no se consolida como titular hasta la llegada de García Pimienta en la 22/23, cuando se consigue el ascenso.

Su explosión como cancerbero de gran nivel se da al año siguiente, en la 23/24, como una de las grandes sensaciones de laLiga y que hace que se especule con su posible inclusión entre los porteros de la selección para la Eurocopa de ese verano (que no se produjo) pero que da buena cuenta de la gran temporada realizada pese al quehacer irregular del equipo, sobre todo durante la segunda vuelta. Valles, por entonces, ya tenía casi 27 años.

La temporada siguiente, con unas circunstancias contractuales distintas y fruto probablemente de un preacuerdo con el Betis, se lo pasó prácticamente en la grada después de desligarse de Las Palmas, con quienes estuvo prácticamente siete temporadas. Una vez en Sevilla, de vuelta, las cosas tampoco han sido sencillas en un club que desde hace algunos años no acaba de dar con la tecla en esa posición por donde han pasado Claudio Bravo, Rui Silva, Adrián Sanmiguel, Pau López y Valles. Éste último parece que empieza a consolidarse tras el movimiento de nombres de los últimos años.

Supersticioso y con sus rituales tanto para comer antes de los partidos como incluso con la ropa interior, sus referentes, según aparece publicado, han sido «Casillas o Buffon» (algo alejados por perfil de sus cualidades). Interesante también descubrir que en un momento de perfil bajo en Las Palmas en la temporada 21/22 estuvo tentado y casi decidido a marchar a Estados Unidos. Un giro que habría sido decisivo como, en su momento, también lo podría haber sido la salida de la cantera del Sevilla en edat cadete (había entrado a la cantera hispalense con 9 años) por una lesión grave de rodilla y que lo llevó a recalar en el Don Bosco. Y de ahí, a las etapas formativas del Betis.

Ida y vuelta de un club descrito por el propio cancerbero como su «casa» tras unos cuantos años y convertido, como él aseguraba durante su presentación de regreso en «un hombre» siendo antes -en el momento de su salida- «un niño». Algunos de los que más lo han tratado destacan de él -evidenciado por todo este periplo- «su fuerza mental». Y, muy probablemente tener un gran sueño, que ha alcanzado y reforzado cuando ya se acerca a la treintena: los años de plenitud para un guardameta. // (T) (E)

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