Peter Schmeichel el ‘gran’ danés que hizo historia en el ManU

De presencia portentosa, atlética, intimidante y estilo ecléctico, poco académico pero muy efectivo, Peter Schmeichel hizo historia en los noventa con el Manchester United. Según su entrenador por entonces, Alex Fergusson (más tarde «Sir»), probablemente fuera el mejor que pasara por el club y uno de los más destacados de la historia del fútbol. Y eso que fichó a los 27 años procedente del Brondby danés y que lo hiciera, según se cuenta de forma anécdotica después que el técnico escocés lo viera en vídeo y dijera: «Parece un portero de balonmano, cubre toda la portería».

De 1,93 metros y casi 95 kilos de peso, su aspecto era poderoso, dominador y poco ortodoxo adoptando realmente técnicas del balonmano a la posición de guardameta y dando lugar a un tipo de parada conocida como «star jump save», que como la traducción indica es un salto con brazos y pies en forma de estrella para ocupar todo el espacio posible. Manuel Neuer, tiempo después, señalaría su influencia a la hora de las salidas en el uno contra uno para achicar espacios.

Nacido en 1963 en la localidad cercana a Copenhague de Gladsaxe, de padre polaco -músico de jazz emigrado durante la Segunda Guerra Mundial y madre danesa enfermera-, vivió una educación multicultural, dando importancia a los estudios, el esfuerzo y la disciplina. Por supuesto, también a la música y de ahí que sea aficionado o que toque el piano. De familia trabajadora, durante sus comienzos alternó el fútbol (por las tardes) con otras profesiones, a jornada completa, como en una fábrica textil -habitual para la época, en los años ochenta- o, más tarde, en una empresa de publicidad y marketing.

Durante aquellos años el fútbol para Schmeichel era semiprofesional pese a jugar en la máxima categoría de Dinamarca -con algún descenso a Segunda- en las filas del Hvidrove IF, donde llegó con 18 años al primer equipo y disputó casi 80 partidos oficiales hasta su fichaje por el Brondby. Antes, en etapa formativa y no como un detalle menor, había llegado a jugar como delantero o jugador de campo siéndole después de gran ayuda para la lectura del fútbol ofensivo de los rivales o para el juego con los pies. Con el Brondby, equipo potente danés al que llegó con 23 años y estuvo entre 1987 y 1991, consiguió tres ligas, una copa danesa y alcanzó en su último año las semifinales de la Copa de la UEFA. Disputó con ellos cerca de 180 partidos.

Época más brillante

Luego llegó la época de mayor esplendor de su carrera pese a tener ya 27 años y que hubiera dudas sobre si finalmente acabaría por dar el salto fuera de su país. Con Fergusson, vivió una época brillante en la Premier (el United de Scholes, Giggs y compañía) con cinco ligas, 3 FA Cup, 1 Copa de la Liga y, sobre todo, la muy recordada Champions de 1999 frente al Bayern de Múnich en el Camp Nou, remontando en los últimos minutos un gol adverso e imponiéndose por 2 a 1 en el marcador final de forma casi milagrosa, espectacular y sorpresiva. En todo ese periodo, la IFFS (Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol) lo había considerado «el mejor portero del mundo» los años 1992 y 1993.

El año 92 fue muy especial para él y para todo el fútbol danés. Ganaron la Eurocopa para la que no se habían clasificado pero siendo repescados tras la salida de Yugoslavia sacudida por la guerra de los Balcanes. Diez días antes del torneo se produjo la llamada a sus integrantes para disputar un torneo en el que acabaron imponiéndose a Alemania en la final y Países Bajos en semifinales, con parada de Schmeichel a Van Basten en la tanda de penaltis decisiva. Ese fue el gran hito del combinado nórdico que desde entonces se ha movido sobre la clase media mundial, siempre competitiva pero no ganadora.

De hecho, poco después, en 1993 viviría uno de los momentos más tristes de su carrera cuando fueron eliminados para el Mundial de USA’ 94 en Sevilla frente a España y cuando solo necesitaban un empate. Zubizarreta, además, había sido expulsado en el primer tiempo. Contra diez, una mala salida en un córner y con posible falta sobre el portero de Bakero, Hierro consiguió el 1 a 0 definitivo. Con la selección disputó 129 partidos, con cuatro Eurocopas y un Mundial: el de Francia 1998, donde llegaron a cuartos de final perdiendo por 3 a 2 frente a Brasil. De la selección, se retiró tras la Euro del año 2000.

Un año antes y después de una temporada histórica con un un triplete (Liga, Copa y Champions), Schmeichel, de 35 años, había dado por cerrada su etapa en el United, tras casi 400 partidos oficiales y una trayectoria difícilmente comparable. Fergusson, que lo incorporó por 500.000 libras dijo que fue uno de sus mejores y más rentables fichajes. De allí, se fue al Sporting de Lisboa donde consigió una liga (el Sporting hacía 18 años que no lo lograba) y vuelta a la Premier, a las filas del Aston Villa. Con ellos, en un córner contra el Everton marcó de cabeza uno de sus 11 goles materializados durante su carrera. Cerró su etapa en el fútbol profesional en 2003 con 39 años y en un movimiento previo inesperado aunque respetado al rival ciudadano del United: el Manchester City. Allí, en la cantera, empezaría dando sus primeros pasos y paradas su hijo, Kasper Schmeichel, que también llegó a ganar una Premier con el Leicester City en 2016 y con una cifra de internacionalidades por encima incluso de las del padre.

Schmeichel, un coloso de la portería, del que destacan su gran dominio del área y liderazgo, así como carisma, que desde que dejó la portería con cerca de 800 partidos oficiales y una década como titular de su selección es comentarista habitual de canales como BBC o Sky News, también de cadenas de su país, y que compatibiliza con participciones en iniciativas solidarias así como con aficiones como el golf (jugador habitual) o la fotografía. // (T) (F)

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