(T) Dmitrovic y el equipo de sus sueños

Portero poderoso, cercano al metro noventa (1,89 m.) y 90 kilos -cuenta con una presencia más que imponente-, es desde hace ya unos años uno de los habituales de Primera División, instalado en ese peldaño de porteros sobrios, consistentes, equilibrado justo por debajo de las grandes figuras de la portería como Courtois, Oblak o Ter Stegen, durante muchas temporadas.

Serbio, nacido en la localidad de Subotica a finales de enero de 1992, a los 15 años según recogían en un artículo de El País, le planteó al padre una disyuntiva crítica: o le dejaban fichar por el Estrella Roja y marchar como cancerbero a sus categorías inferiores o se iba de casa. La decisión parecía clara y Marko Dmitrovic pasó a engrosar la cantera de un de los clubes históricos y más laureados de la ex Yugoslavia, con un ramillete de trofeos internacionales más que notable. De aquella experiencia surgió un proceso acelerado de madurez para un adolescente que ya no contaba con las figuras cercanas de los padres y que tenía que aprender a organizarse junto a otros tres compañeros más de equipo tanto en tareas domésticas como escolares, además de las deportivas.

Paso trascendente para la formación de un arquero que había vivido los bombardeos de la OTAN durante la guerra de los Balcanes en refugios próximos a la casa de sus abuelos. Con el Estrella Roja, el equipo de sus sueños, consiguió ficha del primer equipo con 18 años aunque nunca llegó a debutar. Al poco, hizo las maletas rumbo a Hungría, al Ujpest Dozsa, donde tampoco disfrutó de muchas oportunidades. El siguiente paso fue en Inglaterra, en el Charlton Athletic, donde un cambio de entrenador le relegó nuevamente a la suplencia. Entre medio, Dmitrovic iba quemando etapas en las categorías inferiores de la selección, con quien llegó hasta la sub-21 con eliminatoria frente a la España de Morata o Isco en Cádiz y que eliminaron. Ese partido fue determinante.

España

Entre el público estaba un representante del Alcorcón, que se quedó con su actuación y se lo llevó al poco con él a Segunda. Estuvo tres temporadas hasta que Fran Garagarza, del Eibar, le tentó a finales de la temporada 16/17 para dar el salto a la élite del fútbol español. Con los ‘armeros’ y con la competencia de dos buenos cancerberos, Yoel y Riesgo, se hizo con el protagonismo bajo palos y se consolidó en poco tiempo como una de las caras habituales en las porterías de Primera.

De ahí, el siguiente paso fue al Sevilla, donde la progresión se truncó pese a llevarse una Europa League en 2023 e incluso llegar a la Champions. Leganés y Espanyol han sido los dos últimos destinos de este potente guardameta, de fuerte complexión y calva característica, sin demasiados pelos en la lengua, que estuvo en las filas de Serbia en los Mundiales de Rusia’18 y Qatar’22 y que si nada se tuerce seguirá hasta pasados los 35 años en la élite del fútbol español. ¿Seguirá en su cabeza el deseo, casi romántico, de cerrar su carrera pasando en algun momento por el que fuera ‘el equipo de sus sueños’? // (E)


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