(T) Álex Remiro, consciencia sobre la salud mental

En el mundo del fútbol -y de la portería en particular- los perfiles son muy diversos aunque todos tienen -o debieran tener- algunos puntos en común como cierta frialdad, buen temperamiento y mirada solidaria por el grupo. Luego, por supuesto, hay distinciones notables entre cancerberos más viscerales y otros mentales, unos que llevan mejor la suplencia y un papel de secundarios y otros más rebeldes… Y así hasta un largo etcétera de cualidades para englobar un colectivo complejo aunque apasionante.

Remiro, uno de los mejores porteros españoles de la Liga desde hace ya más de un lustro y formando parte de una Real Sociedad muy solvente -llegó a jugar una Champions League– se ha hecho con un puesto entre la lista de porteros de la selección que estos meses está en cuestión por la irrupción desbordante de Joan García que amenaza un ecosistema sólido y estable hasta la fecha, con Unai Simón de titular, Raya de segundo y el guardameta navarro de tercero. Alguno puede que acabe cediendo la silla, si bien todos han hecho méritos sobrados.

De Remiro, su irrupción en la élite, previa formación en la cantera del Athletic y cesiones al Levante o Huesca y una salida de Bilbao complicada, ha sido excelente desde sus comienzos. En San Sebastián, desde que llegó en la temporada 19/20 poco se le ha discutido, a excepción -casi de forma inevitable- de momentos muy puntuales. De más de 1,90 m., figura estilizada (79 kilos) y unas maneras en su juego sobrias y elegantes, destaca por su sencillez sobre el campo -no es de los de adornarse-, reflejos, buena lectura táctica y fantástico desplazamiento con el pie. En todo, la templanza es denominador común.

Salud mental entre los deportistas

Y si sobre el terreno de juego se trata de una figura con personalidad -aparentemente calmada y discreta pero sin esconderse- fuera de los estadios ha sido una de las voces que ha dado apoyo a causas por la salud mental dentro del deporte y del fútbol, sumándose a iniciativas como la de la ONG, según recogía la revista Panenka, «Common for goals». Él mismo cuenta con el asesoramiento desde 2016 de una terapeuta: herramienta que recomienda a todo deportista y toda persona y que lamenta no esté suficientemente bien cubierto en el sistema de salud. «No todo el mundo puede gastarse 70 euros semanales en una sesión», añadía. En su caso, según parece, fue el representante quien le aconsejó dicha figura durante su cesión al Levante y cuando las cosas se torcieron un poco.

Nacido en abril de 1995, navarro, del pueblo de Cascante, encara por delante los que se consideran los años de mayor rendimiento en un guardameta durante los cuáles se conjuga un equilibrio favorable entre capacidad y habilidades físicas con experiencia, en una posición de especialista. Tres o cuatro años determinantes antes de acercarse a los 35 y situarse en una fase de ocaso que en algunos casos puede alargarse pero que muchas veces no se va más allá de los 37-38 años. Es, por lo tanto, el momento de dar el salto hacia cotas más altas o tratar de mantenerse en un listón parejo. De Remiro, con los precedentes y dada aparentemente su personalidad, parece que sabrá tomar la decisión más acertada. // (E)